El adiós definitivo al Girona

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Un día me dijo Cacho: «Cuando yo me vaya, esto va a ser un estacionamiento o una iglesia evangélica…» Por Guillermo Dunel (*)


 

En estas épocas en que todo se mide por $$$ y conveniencia, es lógico que estos lugares desaparezcan. Mi tristeza va más allá del lamento por algo que se pierde, porque realmente desconozco la rentabilidad que le daba el Girona a Cacho. Pero si recuerdo, como escobarense nativo y vecino de toda la vida de ese lugar, la gente maravillosa que conocí allí, desde compañeros del primer taller de teatro que se dictó, en 1989, del que todavía conservo el video de la muestra de fin de año, o los grandes actores y músicos que llenaron de gloria su escenario.

China Zorrilla, Betiana Blum, Dora Baret, Virginia Lago, Carlos Carella, El Gato Peters, Hugo Varela, Pepe Novoa, Mónica Villa, Gianni Lunadei, Imperio Argentina, Eva Franco, María Luisa Robledo, Luisina Brando, Telma Biral, Manuel Callau, Malena Solda, hasta el alcalde de Girona, Joaquím Nadal Farreras, estuvo visitándolo en la década del 90, ….y podría seguir un largo rato, o mis primeras muestras de cine en Escobar, ya que Cacho siempre me abrió sus puertas para proyectar mis películas, cortos y cualquier locura que se me ocurriera.

Pocos conocen la historia, pero cuando se estaba por inaugurar, el mismísimo Joan Manuel Serrat estuvo en sus puertas, y dijo “yo debo cantar en un teatro que tiene el nombre del pueblo de mis padres, GIRONA”.

Para quien no siente pertenencia por Escobar, es un lugar más que se transforma, o sea DESAPARECE. Un montón de ladrillos viejos, que afortunadamente serán cubiertos con Tarquini para esconder su fealdad, butacas antiguas arrancadas con desprecio y reemplazadas por otras seguramente más cómodas, y potentes equipos de sonido para tapar los fantasmas que tal vez quedaron atrapados allí…

Y está bien, porque las exigencias de los tiempos actuales, donde todo debe ser, además de rentable, rápido, fácil, y apto para amontonar mucha gente, no dan lugar para tomarse un tiempito, y mirar para los costados, reconocer nuestra esencia, valorar nuestra gente, charlar con el vecino, y contarles a los pibes que aquí hubo un pasado.

Aunque a muchos, eso no les agrade demasiado…

 

(*) Moderador del grupo de Facebook FOTOS VIEJAS DE BELÉN DE ESCOBAR

 

Un comentario en «El adiós definitivo al Girona»

  1. Cada final de etapa requiere un comienzo… que no necesariamente será un progreso. Progreso significaría una «evolución positiva» de lo que existió. Desgraciadamente los «progresos» que existen son sólo tecnológicos, no culturales, y es probable que el Girona se convierta en un recuerdo, nada más y nada menos… Mucho peor hubiera sido que no hubiese existido.

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